Nuestros Valores

Sembrando

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Sería más fácil enseñar a todos de la misma manera y crear un modelo único del terapeuta. En el campo de la terapia, sin embargo, cada uno de nosotros tiene su propia esencia, su color, su experiencia personal, sus experiencias de vida.

Queremos poner de manifiesto las cualidades personales de cada alumno, que son únicas y diferentes. Centrándonos en las cualidades únicas, en la sensibilidad, la percepción y la visión de cada uno, podemos ir más rápido, para que cada alumno se convierta en el terapeuta que todavía no sabe ser.

A lo largo de la formación, los profesores y los asistentes apoyarán a los estudiantes para que pueda desarrollar sus propios talentos. La participación activa durante el seminario, se facilita por medio de ejercicios y prácticas en parejas y en pequeños grupos, así la experimentación directa ayudará a aprender más rápido.

Partiendo del principio de que el aprendizaje de la práctica energética, es inseparable de un proceso de transformación interior, las terapias que se imparten durante los tres años del curso, son simplemente pautas a seguir para el terapeuta aspirante, que aprenderá a como actuar en el acto terapéutico, en cualquier solicitud de ayuda, gracias a la utilización y el redescubrimiento de los sentidos sutiles y sus capacidades curativas.

Compartiendo

Los grupos de formación reagrupan a personas de actividades y profesiones múltiples. Esta diversidad enriquece al grupo en general y a cada uno de los integrantes en particular.

A lo largo del curso, los alumnos son invitados a compartir su punto de vista y sus experiencias. Los alumnos realizan prácticas de las terapias en pequeños grupos, y se anima a los mismos a cambiar de grupo, a menudo para experimentar y desarrollar sus propios talentos.

Una parte importante de los seminarios, se dedica al desarrollo de la percepción y la intuición, mientras que otros momentos, se dedican a la explicación del funcionamiento del cuerpo humano y a los mecanismos psicológicos.

El “clima” relajado y agradable durante el proceso de formación, las actividades en los distintos grupos y los intercambios culturales, van a fomentar la aparición de un verdadero intercambio.

Los encuentros internacionales y viajes colectivos, ayudan a desarrollar lazos entre los estudiantes de los diferentes países (Francia, Italia, Quebec, España). La organización de estas actividades se apoya en el voluntariado, lo que permite disponer de tarifas asequibles para estos eventos.

Practicando

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En la formación, es esencial practicar, para permitir el desarrollo de la percepción, la intuición y el aprendizaje de la terapia. Cuanto más voy hacia mi mismo, más estoy en armonía con mis colores y más SOY, simplemente. Con humildad me acompaño para poder acompañar al otro.

Los numerosos momentos dedicados a compartir, por lo general, permiten  a todos sentirse rápidamente integrados y a gusto. Una estructura pedagógica guía las formaciones, pero ninguna norma estricta es impuesta, se deja espacio a la expresión personal de cada uno.

Escuchando

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Es necesário escucharse a uno mismo y escuchar a los otros, ello permite desarrollar las capacidades sutiles de percepción. Confucio dijo: “Si el hombre tiene dos orejas y una boca es para escuchar dos veces más que hablar”.

Se puede hablar de todo, durante las clases o fuera. Los formadores están disponibles para contestar a todas las preguntas y a las necesidades que surjan. Los asistentes, que ya han realizado la formación, también están presentes con su atención y su capacidad de escuchar.

Se proponen ejercicios durante los seminarios y las prácticas para ayudar a despertar nuestra sensibilidad y nuestra escucha de la tierra, de los arboles, de las plantas y de los otros seres humanos. Durante los seminarios, también se presta mucha atención en acompañar las prácticas de sanación ,que se realizan en grupos de dos personas. Se asesora y aconseja, con el fin de  favorecer el desarrollo de una relación sana entre el paciente y el terapeuta.

Con libertad

grow

Con la libertad de ser uno mismo fuera de dogmas o religiones. Inspirándonos tanto en las tradiciones egipcias, esenias, budistas como ayurvédicas, queremos reencontrar “el arte de la terapia”, para ayudar a cada uno a “ser uno mismo”, ser actor de su propia vida y artista en la expresión de sus colores. El objetivo es integrar las enseñanzas transmitidas en este curso, con nuestra propia práctica terapéutica.

Nuestro mayor sensor somos nosotros mismos. La calidad de la mirada que tenemos sobre nosotros y a nuestro alrededor, nos permite “ver de otra manera”, acoger y transformar nuestras energías bloqueadas. Es por esto, que en el ambiente lleno de humor, creado en los seminarios, se busca favorecer la expresión de las dudas, proponiendo “dejar fuera” nuestros juicios internos, para desarrollar una mayor aceptación de nosotros mismos.

Porque “La Vida es un juego, juégalo”