Adviento, un tiempo para compartir y reflexionar

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El otoño está llegando a su fin, el año está llegando a su fin. Como árboles que dejan caer sus hojas para liberarse y florecer nuevamente la próxima temporada, es hora de que nosotros también, simbólicamente, nos liberemos de las cosas que pertenecen al pasado.

Necesitamos aligerarnos, liberarnos de nuestras ilusiones.

El Adviento, que precede a la Navidad, es un período de ayuno e interiorización, con el fin de crear un vacío para hacer espacio para la renovación.

A menudo, esta época del año nos sumerge en un torbellino de pensamientos, percepciones e intuiciones, pero lo que vive y lo que observamos a nuestro alrededor a menudo es bastante diferente. Así que comienza una lucha interna entre nuestro lado racional que escucha lo que le hemos enseñado, y nuestro corazón que nos habla de manera bastante diferente. Una palabra, un gesto, y sentimos que algo está mal.

Es el momento del año que requiere cruzar el velo de las apariencias para ver más allá. Con demasiada frecuencia, nos perdemos en nuestra propia realidad. En este mundo de comunicaciones a través de Internet, teléfono y redes sociales a las que estamos conectados, hemos olvidado el verdadero intercambio con el otro, los verdaderos valores.

Entonces, el encuentro con el otro a menudo se convierte en una confrontación. Cada uno de nosotros está guiado por el instinto de supervivencia y la necesidad de dominar al otro. Hemos perdido contacto con el alma y el corazón.

Estas conductas conflictivas e impulsivas nos dan la sensación de tomar el poder sobre el otro y tener razón. Este sentimiento es solo efímero, porque la verdadera justicia no debería ser una lucha, no debería ser impuesta. Y cuando tenemos la sensación de haber vencido al otro, ¿no sería el momento de parar y pensar? ¿Qué sentimiento siento después de esta victoria? ¿Es realmente una victoria, o es solo una derrota? ¿Por qué pronuncié toda una serie de argumentos para imponerme al otro, alimentarme a mi “yo” mientras olvidé el corazón? ¿Por qué me olvidé de darle un lugar al otro? ¿Por qué no lo escuché con mi corazón? ¿Por qué no escuché lo que me estaba diciendo y por qué no establecí una relación real con el otro?

Creo que así es como hoy debilitamos nuestro sistema inmunológico y desarrollamos resfriados y enfermedades autoinmunes. Todos estos pensamientos, ya sean nuestros o contra los que luchamos, son como golpes que debilitan nuestro sistema inmune y nos alejan de nuestra realidad. Nos separan de nosotros mismos y crean una inconsistencia entre lo que creemos que somos y lo que realmente somos.

Esta sucesión de conductas termina encerrándonos en una especie de prisión creada por nuestras propias pretensiones, nuestras demandas y nuestras heridas, en lugar de crecer a través de un intercambio real con el otro.

A veces, después de una larga discusión, creemos que ha habido un intercambio, pero es solo una ilusión de nuestra mente. Este intercambio no produce nada, excepto hablar para hablar.

Cada vez que me enfrentaba a alguien y pensaba que me había afirmado, realmente me encerraba. No me he impuesto porque no conecté el corazón con la mente.

Cuando se siente un sentimiento de injusticia sobre un evento, es importante escucharlo. Es una alarma que invita al despertar que es importante no ignorar, a riesgo de perder nuestra energía.

Demasiado a menudo no lo sabemos. Sin embargo, esta alarma debe ser escuchada porque nos dice: “¡atención! es una situación que debe abordarse y no posponerse “. El reportero solo aumentaría la falta de comprensión en ambos lados y perpetuaría los mismos comportamientos.

Es por eso que esta época del año es especial, porque nos da la oportunidad de ir más allá de las apariencias y de verse con una nueva mirada.

Para prepararnos para la llegada de la Navidad, o como antes se conocía como el “Sol Nuevo”, intentemos poner lo mejor de nosotros mismos, nuestra mente y nuestro corazón en relación con los demás, para no diferir las explicaciones, y aunque el intercambio puede parecer difícil, surgirá cada vez más comprensión, crecimiento y paz para todos nosotros.

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